Eco estrés: la enfermedad coronaria a la luz del esfuerzo

De superior calidad diagnóstica y con mayores aplicaciones que la ergometría convencional, la prueba de esfuerzo realizada mediante ecocardiografía ha demostrado ser una herramienta con mayor sensibilidad y especificidad, que no implica ningún disconfort para el paciente y que no requiere el uso de material radioactivo ni de contraste.

El ecocardiograma de estrés –o eco estrés– es una técnica que ha demostrado ser útil para el diagnóstico y el pronóstico de la enfermedad coronaria. «Consiste en una evaluación mediante ecografía, que se realiza mientras el paciente hace una prueba de esfuerzo y que tiene el objetivo de determinar si existen alteraciones cardiológicas inducidas por el esfuerzo», explica el doctor Héctor Deschle, coordinador de Ecocardiografía y Doppler Cardíaco de Diagnóstico Maipú. «Durante un estudio de eco estrés se evalúan simultáneamente el comportamiento del músculo cardíaco en un electrocardiograma, el comportamiento de la presión arterial y cómo se contraen las distintas paredes del corazón en respuesta al esfuerzo. Para ello, se realiza primero una evaluación en reposo y luego una evaluación en esfuerzo», precisa el especialista.

La situación de esfuerzo cardíaco inducida por el ejercicio –y evaluada en este caso mediante ecografía cardíaca– permite indagar sobre la presencia de enfermedad coronaria, ya que al aumentar el consumo de oxígeno del músculo cardíaco se puede hacer evidente la existencia de zonas que no reciben suficiente irrigación sanguínea como resultado de la obstrucción de una arteria coronaria, pero en las que esa situación de isquemia no se manifiesta cuando la persona se encuentra en reposo.

«Es una herramienta de gran utilidad tanto para el diagnóstico como para evaluar la evolución de los pacientes con enfermedad coronaria conocida, y en los que uno quiere ver si con el tratamiento que han recibido o están recibiendo mejoran o, por lo menos, están estables –explica el doctor Deschle–. El eco estrés también ha demostrado ser de ayuda para evaluar las enfermedades valvulares y para estudiar el comportamiento de la presión pulmonar ante el esfuerzo».

El eco estrés presenta distintas ventajas en comparación con una prueba de esfuerzo convencional (o ergometría). Las alteraciones visibles en el electrocardiograma y los síntomas de la enfermedad coronaria, como el dolor de pecho, que se observan en una ergometría convencional pueden ser anticipados por alteraciones de la contracción del músculo cardíaco que sólo se detectan mediante un ecocardiograma de estrés. En las personas de edad avanzada, explica el doctor Deschle, muchas veces es difícil establecer cuál es el grado de esfuerzo ante el que aparecen los síntomas como el dolor de pecho, ya que es habitual que las personas empiecen a adaptar su actividad física de modo tal de evitar esas molestias: «Así, si antes subían los escalones de dos en dos, ahora lo hacen de uno en uno, por ejemplo; entonces, el paciente dice que no tiene síntomas, pero en realidad lo que sucede es que ha disminuido su esfuerzo físico cotidiano y por eso no tiene síntomas». Con un estudio de eco estrés es posible determinar si el paciente desarrolla síntomas aunque no los perciba.

«Por un lado, el eco estrés ofrece una detección más precoz de la enfermedad cardíaca; por otro lado, brinda un parámetro más de observación, que lo hace más objetivo. Técnicamente, decimos que aumenta la sensibilidad de la prueba, que es más específica. En otras palabras, logramos un adecuado equilibrio entre sensibilidad y especificidad, que ronda el 80%», precisa el especialista, que destaca que otro aspecto que hace del eco estrés una herramienta diagnóstica superior a la prueba de esfuerzo convencional es que permite evaluar el comportamiento de las alternaciones valvulares durante el esfuerzo, lo que la ergometría no puede hacer.

¿Cómo se realiza el estudio?

El eco estrés es un estudio muy sencillo, que no implica ningún disconfort para el paciente», afirma el doctor Héctor Deschle. Vestida con ropa cómoda, la persona se sienta en una camilla especial que posee un mecanismo de pedal similar al de una bicicleta. Primero, se efectúa una ecocardiografía en situación de reposo, y luego la persona comienza a pedalear incrementando paulatinamente la velocidad, hasta llegar a la velocidad máxima, en la que se realiza una nueva ecocardiografía. «La importancia de que el mecanismo de pedaleo se encuentre incorporado a la camilla se debe a que las alteraciones de la contracción van desapareciendo al minuto que cesa el esfuerzo, de modo tal que si la prueba de esfuerzo se hace en una bicicleta y luego debe bajarse para colocarse en la camilla y realizar el ecocardiograma se pierde la posibilidad de tomar las imágenes en el momento de mayor esfuerzo cardíaco», explica el especialista.

El estudio dura habitualmente entre 30 y 40 minutos, y un dato que vale la pena recordar es que el eco estrés se realiza sin el uso de material radioactivo ni de contraste.

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